
Se despidió Manu Contepomi, se ¿despidió? Santiago Franzini, se despedirán los Gómez Cora. ¿Y Gonzalo Longo? “Vamos a ver después del verano…”, dijo el octavo. Pero agregó: “sufro las típicas lesiones molestas; esas que te levantás a la noche y te duelen”. ¡Tirá un añito más, Chalo!
El gran Gonzalo Longo, otro de los recordadísimos Pumas de Bronce -for ever and ever- fue otro de los que se paseó por la despedida de Manuel Contepomi. “Como rugbier, Manu es un ejemplo de esfuerzo y perseverancia; un gran jugador. Sus cualidades las conoce todo el mundo, pero lo más destacable es que se repuso a muchos momentos malos por problemas físicos. Siempre supo mirar el lado positivo de las cosas”, dijo Chalo, ni bien se topó con el grabador de Rugby Fun.
¿Y como persona? ¿Qué significa en tu vida?
Un amigo, una de las lindas cosas que me dejó mi paso por el seleccionado. Compartí muchísimas cosas cuando concentrábamos y, hoy, que eso ya pasó, estamos más unidos que antes; hacemos muchas cosas juntos.
Despedida de Manu, ¿y despedida de Chalo? ¿Cuándo?
-Risa cómplice- No sé, no sé. Mejor hablemos de Manu
Pero supongo que despedir a un ex compañero te debe movilizar…
Sí, seguro. Pero no por haber ido a la despedida de Manuel, sino porque en tres meses (14 de marzo) cumplo 35 años. Mi cuerpo ya me está pasando factura…
Igualmente nunca fuiste de tener muchas lesiones serias…
Es cierto, no tuve la cantidad de operaciones que tuvo Manu, pero sí sufro las típicas lesiones molestas; esas que te levantás a la noche y te duelen y, obvio, te obligan a replantearte todo.
¿Entonces?
Vamos a ver después del verano…
¿Te presiona el hecho de saber que el SIC te necesita al 100%?
El SIC se merece estar en un nivel óptimo y, si no se puede, sólo queda acompañar desde afuera. Hay una gran cantidad de jugadores que pueden ocupar el puesto y le van a aportar lo mismo o más de lo que le aporta uno. Ya veremos después de las vacaciones…
¿Y este año que te dejó? No en la parte deportiva, sino emocional...
Un revivir. No te digo que me sentí un adolescente, pero sí que pude volver a sentir una etapa muy linda en mi vida. Reviví muchos recuerdos de mis primeros momentos y el plus fue que ahora mi mujer y mis hijos me pudieron ver desde afuera.
¿Lo más lindo?
Todo. Que me vean con la camiseta de mi club, tirarme a la pileta con ellos, que me alienten en un clásico, que gracias a Dios lo ganamos, pero si lo perdíamos era lo mismo. La verdad, fue espectacular; más no puedo pedir.
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