miércoles, 15 de abril de 2009

Entrerriano, te pido un minuto


Los ímpetus de la juventud no deben borrar la historia, muchas veces escrita con sacrificios, errores y aciertos. Esto se da en cualquier contexto de la vida y por supuesto también en el rugby y en este caso en el rugby entrerriano . No pretende ser esto una síntesis de todo lo ocurrido históricamente, sino simplemente un llamado de atención para muchos que no advierten el deterioro constante de nuestro deporte y que es preciso reaccionar.
Todos saben que me estoy retirando gradualmente de mi actividad periodística en el rugby, dedicando un poco de esfuerzo a mi club en donde por suerte tengo a toda mi familia y uno de mis nietos ya viste la casaca verde aunque a veces se ponga la Argentina y se quede dormido en una práctica (foto). El deseo de disfrutar medianamente del placer de un tercer tiempo con los amigos y circunstanciales adversarios es mucho más que tener que salir disparado a publicar un resultado o escribir el comentario de lo que vimos. Hay otros que están tomando la posta informativa con todo mi apoyo. Es mi primer comentario del 2009, más allá que despunte el vicio subiendo o publicando los de otros. Es mi sincera opinión.
Es muy posible que le guste a algunos y por supuesto les disguste a otros, pero entiendo que es necesario decirlo.

Cuando comencé a jugar al rugby en 1954, en Paraná existía una Unión del Río Paraná, que con muchos inconvenientes, pocos clubes y jugadores, se las arreglaba para conformar la competencia en las diferentes categorías en las cuales se dividía por aquel entonces. La integraban todos clubes de Paraná, algunos recién formados como Tilcara, a los que se sumaban La Pluma, Estudiantes, Tagüe, Albinegros por un tiempito, los diamantinos de Colegiales (primer campeón) y el Colegio Inmaculada de Santa Fe, enfrentado por aquellos tiempos con su Unión y puede que algún otro, que el paso de los años haya borrado de mi mente.

Tuve la suerte de integrar, a finales de 1959 el último combinado (último suplente y no había cambios) de esa Unión que jugó y perdió en Tucumán por el Campeonato Argentino por 18 a 3, con los locales, que todavía no eran naranjas, sino marrones.

No voy a entrar a enumerar los motivos, pero años antes había comenzado el declive de la URRP, producto entiendo ahora a la distancia de una apetencia de competencia comprensible, pero a mi entender desmedida, por parte de algunos (Estudiantes, Tilcara) que la fueron abandonando hasta que se extinguió.

A partir de allí fue que jugábamos de prestado, sin voz ni voto, en una Unión Rosarina a la cual nunca le interesó que existiéramos (al menos en aquel entonces) y cuyos clubes protestaban airadamente por los viajes, que en aquellos entonces no tenían la comodidad de ahora. Para ir de un lugar a otro eran no menos de cuatro/cinco horas de viaje.

Entonces sobrevino otro terremoto. Era imposible mantenerse en Rosario, no existía más la URRP y con la frente marchita llegamos a Santa Fe, en donde nos hicieron sentir que éramos visitantes con lógica y razón. Pese que se aprovecharon muy bien de nuestro jugadores que eran mayorías en sus seleccionados, el que ganaba o perdía siempre fue Santa Fe, aunque los partidos más importantes se jugaran en Paraná. Esto no es reproche, es realidad. Yo estuve de los dos lados. Jugué cuatro años en Universitario y después en Tilcara.

La cosa se fue poniendo espesa. Entre Tilcara y Estudiantes , le ganábamos la mayoría de los torneos, se sucedían los roces cada vez con mayor frecuencia y virulencia. Hasta que llego el momento y plantamos bandera. La salida no fue traumática y los amigos santafesinos comprendieron nuestras necesidades.

Tuve la suerte de ser uno de los que lucho por ese logro y el 30 de Marzo de 1979 nació la Unión Entrerriana de Rugby.

Éramos solo tres clubes y un colegio, pero igual nos animamos y con mucho esfuerzo y trabajo, con egoísmos y palos cruzados en la rueda de todo tipo; con el acecho permanente de algunos que querían apropiarse de la criatura para sacar ventajas y que hasta llegaron a amenazar con irse a jugar a otra Unión, hemos llegado hasta acá.

Sin embargo el declive en contra es muy grande y más allá que se puedan ir incorporando versiones telúricas de grupos de amigos en distintas ciudades y pueblos de la geografía entrerriana, con un futuro incierto; el deterioro sufrido como entidad y por los clubes que la componen es siniestro.

Año a año hemos visto como se caen del regional del Litoral clubes entrerrianos y es verdad que la culpa ha sido de cada uno de ellos, pero nos preguntamos que hizo la Unión Entrerriana para ayudarlos? Que hizo para frenar su caída?
Álamo, Universitario, Capibá y podría seguir el mismo camino Salto Grande con sus juveniles, ya no están en esas competencia y difícilmente vuelvan con las políticas actuales.

Que hacemos para proteger a nuestros clubes, tanto en el Regional como en el Dos Orillas, si asistimos impávidos y sin reacción a los dictados de las uniones de Rosario y Santa Fe, por comodidad o desidia. Ojo, no es culpa de aquellos, sino exclusivamente nuestra. No tenemos participación en nada y un auto elegido representante no deja de hacer macanas con tal de ser funcional a los intereses de quienes necesita en un futuro no muy lejano para poder pavonearse. No somos capaces de manejar ni siquiera la designación de los árbitros, ni hablar de programación, tabla de posiciones u otros menesteres.

Estamos destruyendo, con idas y venidas, un torneo provincial que podría ser la representación genuina del rugby entrerriano. Lo que se escribe con una mano se borra con la otra. Cada intento de clubes o particulares por mejorarlo ni siquiera es tenido en cuenta por el poder.

Todos los años se plantean exigencias que raramente se cumplen y algunos se dan el lujo de hacer a su antojo e inclusive quedarse con dinerillos que no le pertenecen.

El caos que reina en la Unión Entrerriana, exige un cambio. Porque se llegó a este estado de cosas sería muy largo de enumerar y no es el meollo de la cuestión. No es cuestión de personas, sino de proyectos.

No podemos volver a las viejas épocas en donde en otras Uniones éramos siempre visitantes o nos miraban de reojo. Hay que mantener la identidad, pero para ello es necesario un trabajo abnegado, exento de egoísmos, un desarrollo acorde a lo que necesita y no en mano de eternos payadores.

Ustedes tienen una responsabilidad. Las próximas horas y días son decisivas para el rugby entrerriano en el cual esta inmerso cada uno de los clubes.
No las desaprovechen.
Mañana quizás sea tarde para los lamentos.

Ser joven e inexperto no es pecado. Desconocer el pasado y la actualidad, si lo es .



Volver

No hay comentarios: